¡Hola, amantes de la guitarra y de la buena música! ¿Alguna vez te has preguntado por qué tu guitarra no suena tan nítida como te gustaría, o por qué la afinación no dura ni un ensayo?
Créeme, te entiendo perfectamente. Yo mismo he pasado horas frustrantes tratando de descifrar el misterio de unas cuerdas rebeldes. Pero, ¿y si te dijera que gran parte de esos “misterios” se resuelven con algo tan fundamental como saber encordar tu guitarra correctamente?
Sé que puede parecer una tarea sencilla, casi trivial, pero te aseguro que dominar el arte de colocar y enrollar las cuerdas de tu instrumento es un verdadero cambio de juego.
No solo impacta directamente en la calidad del sonido –un factor clave para cualquier músico, desde el principiante hasta el más experimentado–, sino que también influye en la estabilidad de la afinación y, por supuesto, en la vida útil de tus preciadas cuerdas.
Últimamente he notado una tendencia en la que muchos guitarristas, incluso con años de experiencia, subestiman la importancia de este proceso, o no conocen los pequeños trucos que marcan una gran diferencia.
De hecho, los luthieres siempre recalcan que una buena instalación de las cuerdas es la base de un buen sonido y de una afinación estable. Además, con la cantidad de innovaciones en materiales y calibres, elegir y poner las cuerdas adecuadas puede transformar por completo tu experiencia musical.
Prepárate para descubrir todos esos secretos que harán que tu guitarra suene mejor que nunca, optimizando cada vibración y alargando la vida de tu set.
¡Vamos a desentrañar este arte y llevar tu sonido al siguiente nivel! Sigue leyendo para descubrir todos los detalles y los mejores consejos que he recopilado para ti.
Preparación: La Clave para un Cambio Sin Estrés

Amigos guitarristas, antes de sumergirnos en el emocionante proceso de encordar, permítanme decirles que la preparación es el 90% de la batalla ganada.
Lo he comprobado una y otra vez: un cambio de cuerdas apresurado o sin las herramientas adecuadas es sinónimo de frustración y, en el peor de los casos, de dañar nuestra querida compañera musical.
Siempre me aseguro de tener a mano un buen cortacuerdas, un enrollador de clavijas (¡este es un salvavidas para la muñeca!), un paño suave para limpiar el diapasón y, por supuesto, nuestro nuevo juego de cuerdas.
Personalmente, me gusta tomarme mi tiempo, quizás poner algo de música de fondo y disfrutar del ritual. He visto a mucha gente subestimar este paso, pensando que es solo cuestión de “quitar y poner”, pero os prometo que dedicar unos minutos extra a la organización inicial os ahorrará muchos dolores de cabeza y hará que el proceso sea mucho más gratificante.
Además, es el momento perfecto para una limpieza a fondo del mástil y el diapasón, algo que a menudo olvidamos en el día a día. Una vez que todo está en su lugar, la tranquilidad con la que trabajas es invaluable.
Herramientas Esenciales para el Guitarrista Organizado
No hay nada peor que estar a mitad de un cambio de cuerdas y darte cuenta de que te falta una herramienta crucial. Mi kit básico siempre incluye un buen cortacuerdas (uno que no deje rebabas, ¡por favor!), un enrollador de clavijas robusto que se adapte bien a las clavijas de mi guitarra y, si es posible, un poco de aceite de limón o algún producto específico para el diapasón.
También considero esencial tener un afinador a mano desde el principio, para las primeras tensiones. Recuerdo una vez que intenté cortar una cuerda con unas tijeras de cocina y fue un desastre; aprendí la lección.
Invertir en buenas herramientas no solo facilita el trabajo, sino que también protege el instrumento y a nosotros mismos de pequeños accidentes. Además, un buen juego de llaves Allen puede ser útil si necesitamos ajustar la altura de las cuerdas o el alma.
Limpieza Profunda: Un Diapasón Feliz
Mientras las cuerdas viejas están fuera, es el momento dorado para darle a tu diapasón ese cuidado que se merece. Piensen en ello: todas esas horas de práctica, el sudor, la grasa de los dedos…
todo se acumula. Yo suelo usar un paño suave para quitar el polvo y la suciedad superficial, y luego aplico un poco de aceite de limón específico para diapasones de madera sin tratar.
Es increíble cómo revitaliza la madera, la hidrata y le devuelve ese brillo natural. Eso sí, ¡con moderación! Unas pocas gotas y frotar suavemente es suficiente.
Los diapasones de arce lacado se limpian simplemente con un paño húmedo. Este pequeño gesto no solo mejora la estética de tu guitarra, sino que también puede influir en la sensación al tocar y, créanme, ¡un diapasón limpio es un diapasón feliz!
Elegir las Cuerdas Perfectas: ¡No es Solo un Número!
Cuando empecé, pensaba que todas las cuerdas eran más o menos iguales. ¡Qué equivocado estaba! La elección de las cuerdas es una decisión muy personal que impacta directamente en el tono, la comodidad al tocar y hasta la longevidad del instrumento.
He probado de todo: desde calibres finos que me permitían hacer bendings con facilidad, pero que a veces carecían de cuerpo, hasta calibres más gruesos que me daban un sustain increíble, pero que me hacían sufrir los dedos en sesiones largas.
Lo que he aprendido con el tiempo es que no hay una respuesta única, sino que depende mucho de tu estilo de tocar, el tipo de guitarra y el sonido que buscas.
Por ejemplo, si tocas jazz, quizás prefieras cuerdas con entorchado plano para un sonido más suave. Si eres de rock y buscas potencia, las de níquel pueden ser tu mejor opción.
Es un mundo por explorar y, en mi experiencia, la experimentación es clave. No tengas miedo de probar diferentes marcas y materiales.
Calibres y Tonos: Encontrando tu Voz
El calibre de las cuerdas se refiere a su grosor, y se mide en milésimas de pulgada. Generalmente, los calibres más ligeros (por ejemplo, 0.009 o 0.010 en la primera cuerda) son más fáciles de tocar, ideales para principiantes o para quienes buscan facilidad en bendings y solos rápidos.
Sin embargo, pueden sonar un poco más “delgados”. Los calibres más pesados (0.011, 0.012 en adelante) ofrecen un tono más robusto, mayor sustain y suelen ser los preferidos por guitarristas de ritmos o aquellos que buscan un sonido más potente y con cuerpo.
Yo, por ejemplo, he oscilado entre un 0.009 y un 0.010 dependiendo del proyecto. He notado que un calibre más pesado en mi guitarra acústica le da una resonancia que me encanta.
Tu guitarra también tiene algo que decir; algunas están diseñadas para funcionar mejor con ciertos calibres, así que es bueno consultar las especificaciones del fabricante.
Materiales y Recubrimientos: Más Allá del Metal
La ciencia detrás de las cuerdas es fascinante. Los materiales más comunes son el acero niquelado, el acero inoxidable, el bronce y el fósforo-bronce.
Las de acero niquelado son las más versátiles y populares, ofreciendo un buen equilibrio entre brillo y calidez. Las de acero inoxidable tienen un sonido más brillante y son más resistentes a la corrosión.
Para las guitarras acústicas, el bronce (80/20) produce un tono más brillante y resonante, mientras que el fósforo-bronce es más cálido y tiene un sustain más largo.
Últimamente, los recubrimientos especiales (como los de Elixir o D’Addario XS) han ganado mucha popularidad. Personalmente, soy un gran fan de las cuerdas recubiertas; aunque son un poco más caras, mi experiencia es que duran mucho más tiempo y mantienen la brillantez del tono por más semanas, lo cual a la larga me ahorra dinero y me mantiene contento con mi sonido.
El Arte de Desmontar: Adiós a lo Viejo, Hola a lo Nuevo
Deshacerse de las cuerdas viejas puede parecer una tontería, pero hay una manera correcta y una incorrecta de hacerlo. He visto a gente cortar todas las cuerdas de golpe, lo cual puede liberar una tensión repentina que no es ideal para el mástil de la guitarra.
Mi truco personal, y uno que recomiendo encarecidamente, es aflojar cada cuerda gradualmente hasta que pierda casi toda la tensión, y luego cortarla. Esto ayuda a mantener la estabilidad del mástil y a evitar cualquier shock estructural.
Una vez que las cuerdas están flojas, las corto cerca del puente y luego las desenrollo de las clavijas. Siempre me aseguro de recoger todos los trozos de cuerda inmediatamente; no hay nada más molesto que una cuerda vieja rodando por el suelo de tu estudio o de tu salón.
Recuerdo una vez que una cuerda vieja saltó y me golpeó en la cara; desde entonces, soy mucho más cuidadoso.
Aflojar con Cuidado: Protegiendo tu Instrumento
Este paso es crucial, y a menudo pasado por alto. Como mencioné, no se trata solo de cortar y ya. Gira las clavijas en sentido contrario a las agujas del reloj (para la mayoría de las guitarras) y verás cómo la tensión se libera poco a poco.
Puedes sentir cómo la cuerda se vuelve “blanda”. Hazlo con cada una de ellas. Esto es especialmente importante si tienes una guitarra con trémolo flotante, como las Floyd Rose, donde la tensión es aún más crítica.
Un cambio brusco puede desajustar el puente por completo y luego recalibrarlo es un dolor de cabeza. He experimentado con ambos métodos y créeme, la paciencia aquí es una virtud.
Desmontaje Ordenado: Evita Enredos y Arañazos
Una vez que las cuerdas están flojas, utilizo el cortacuerdas para cortarlas cerca del puente. Luego, con el enrollador de clavijas, desenrosco las clavijas y retiro los restos de cuerda.
Es importante ser metódico. Algunas cuerdas tienen un extremo de bola que puede ser un poco difícil de sacar del puente, pero con un poco de maña y un extractor de pines (si tu guitarra es acústica), salen sin problema.
Siempre echo un vistazo rápido a los pivotes del puente para asegurarme de que no haya restos de cuerda que puedan interferir con las nuevas. He visto rasguños en el cabezal o el puente por descuido al quitar las cuerdas.
¡Cuidado con eso!
La Instalación Mágica: Paso a Paso para un Sonido Brillante
Ahora viene la parte emocionante, ¡la de poner esas cuerdas nuevas y brillantes! Este es el momento donde realmente podemos influir en cómo sonará nuestra guitarra.
La técnica es clave para asegurar no solo una buena afinación, sino también la vida útil de las cuerdas y un tono claro y vibrante. Siempre empiezo por la cuerda más baja (la sexta, E grave) y voy subiendo.
Paso la cuerda por el puente, me aseguro de que el extremo de bola esté bien asentado, y luego la llevo hasta la clavija correspondiente. Aquí es donde el “arte” entra en juego.
No queremos ni demasiadas vueltas ni muy pocas. El objetivo es que la cuerda se fije firmemente y tenga un ángulo adecuado en la cejuela.
Anclaje Seguro en el Puente: El Fundamento del Tono
Para las guitarras eléctricas, la mayoría tiene un puente con orificios por donde se inserta el extremo de bola de la cuerda. Es fundamental asegurarse de que la bola asiente perfectamente.
A veces, si no lo hace, puede vibrar o desafinar. En las acústicas con pines, el proceso es similar: se introduce el extremo de bola y luego el pin se presiona para fijarlo.
Un pequeño truco que he aprendido es curvar ligeramente el extremo de la cuerda antes de introducir el pin; esto ayuda a que la bola se ancle mejor. Una vez que la cuerda está bien anclada en el puente, la llevo al clavijero.
El Enrollado Perfecto en la Clavija: Menos es Más

Esta es la parte más crítica para la estabilidad de la afinación. Mi método es el siguiente: paso la cuerda por el orificio de la clavija y la tenso firmemente con una mano.
Con la otra mano, tiro de la cuerda unos 2-3 centímetros más allá de la clavija y luego la doblo bruscamente hacia el lado opuesto al enrollado. Esto crea un “codo” que bloquea la cuerda.
Luego, comienzo a enrollar la cuerda, asegurándome de que las primeras vueltas queden por encima de la parte bloqueada, y las siguientes por debajo. Esto crea un efecto de auto-bloqueo.
Para las cuerdas bajas, con 2-3 vueltas suele ser suficiente. Para las cuerdas agudas, que son más finas, prefiero 3-4 vueltas. He comprobado que enrollar demasiado la cuerda puede hacer que se deslice, y muy pocas vueltas pueden provocar desafinación.
Es un equilibrio delicado que se aprende con la práctica.
Estirado y Estabilización: El Secreto de una Afinación Duradera
Una vez que todas las cuerdas están en su lugar y afinadas a tono, no creas que el trabajo ha terminado. Si simplemente empiezas a tocar, te encontrarás afinando cada dos minutos.
El secreto de una afinación estable es el “estirado” de las cuerdas. Las cuerdas nuevas son elásticas y necesitan ser estiradas para que se asienten correctamente.
Yo lo hago de forma sistemática: afino una cuerda, luego la estiro suavemente tirando de ella hacia arriba y hacia abajo a lo largo del diapasón, desde el puente hasta la cejuela.
No es necesario ser un bruto, solo aplicar una tensión moderada. Escucharás cómo la afinación baja. Vuelvo a afinar y repito el proceso 2-3 veces por cuerda.
Afinación Inicial y Estiramiento Gradual
Después de instalar cada cuerda, la afino aproximadamente a su tono. No busco la perfección de inmediato, solo que tenga algo de tensión. Una vez que todas están puestas, afino el conjunto y entonces empiezo con el estirado.
Empiezo por la sexta cuerda y subo. Sujetando la guitarra, meto los dedos por debajo de la cuerda y tiro suavemente hacia arriba, como si la quisiera levantar del diapasón.
Luego, deslizo mis dedos a lo largo de la cuerda y repito. Este proceso puede ser un poco tedioso al principio, pero la recompensa es una guitarra que mantiene la afinación mucho mejor, incluso después de un uso intenso.
Ajustes Finales y Prueba de Fuego
Después de estirar cada cuerda varias veces y afinarla nuevamente, la guitarra debería empezar a mantener la afinación de forma mucho más consistente.
Es el momento de los ajustes finales. Toco algunos acordes, hago algunos bends, y compruebo la afinación. Si tengo un tremolo, lo uso un poco para ver cómo reacciona la afinación.
A veces, una clavija puede estar un poco suelta o la cuerda no se ha asentado bien en la cejuela. Un poco de grafito en las ranuras de la cejuela puede ayudar a que la cuerda se deslice mejor y evitar que se quede “enganchada”, lo que provoca desafinaciones.
Recuerdo una vez que estaba en un concierto y tuve que afinar cada dos canciones; al volver a casa, me di cuenta de que no había estirado las cuerdas lo suficiente.
¡Aprendí la lección de la peor manera!
Mantenimiento Post-Encordado: Alargando la Vida y el Tono
Has puesto las cuerdas nuevas, las has afinado, las has estirado… ¡Felicidades! Pero el trabajo no termina ahí.
Para que esas cuerdas te duren más y mantengan su brillo y su tono, el mantenimiento es fundamental. Créeme, una pequeña rutina de cuidado después de cada sesión de tocar puede marcar una gran diferencia.
No solo se trata de la vida útil de las cuerdas, sino también de la higiene de tu instrumento y de la consistencia de tu sonido.
Limpieza Regular: El Pequeño Gran Gestor
Después de cada vez que toco, dedico un minuto a pasar un paño suave y seco por las cuerdas. Esto elimina la grasa de los dedos, el sudor y la suciedad que se acumulan rápidamente.
Si lo dejas, esa suciedad corroe el metal de las cuerdas y las hace sonar “muertas” mucho antes. También hay productos específicos para limpiar cuerdas que prolongan su vida útil, pero un simple paño seco hace maravillas.
He notado una diferencia enorme en la duración del “brillo” de mis cuerdas cuando hago esto religiosamente.
Almacenamiento y Humedad: Los Enemigos Silenciosos
El lugar donde guardas tu guitarra también es crucial. Los cambios extremos de temperatura y humedad son los peores enemigos de las cuerdas (y de la madera de tu guitarra).
Si vives en un clima muy húmedo, un deshumidificador en tu cuarto de guitarra puede ser una excelente inversión. Si es muy seco, un humidificador dentro del estuche puede ayudar.
Personalmente, siempre guardo mis guitarras en sus estuches rígidos cuando no las estoy usando, lo que ayuda a protegerlas de los elementos y de los golpes accidentales.
Las cuerdas recubiertas también ofrecen una protección extra contra la corrosión causada por la humedad. Aquí te dejo una pequeña tabla comparativa para que tengas una idea más clara sobre los tipos de cuerdas y sus características principales:
| Tipo de Cuerda | Material Común | Características Tonaless | Ventajas | Desventajas |
|---|---|---|---|---|
| Acero Niquelado | Acero con recubrimiento de Níquel | Equilibrado, brillante y cálido | Versátil, ideal para rock, pop, blues | Menos resistente a la corrosión que el acero inoxidable |
| Acero Inoxidable | Acero Inoxidable | Muy brillante, gran sustain, tono claro | Duraderas, resistentes a la corrosión | Puede ser un poco áspero al tacto para algunos |
| Bronce (80/20) | 80% Cobre, 20% Zinc | Brillante, resonante, ideal para acústicas | Excelente proyección de sonido | Pierden brillo más rápido que el fósforo-bronce |
| Fósforo-Bronce | Bronce con adición de Fósforo | Cálido, con buen sustain, tono duradero | Mayor longevidad tonal, sonido rico | Un poco menos brillante que el bronce 80/20 |
| Recubiertas | Cualquiera de los anteriores con recubrimiento | Tono prolongado, brillantez duradera | Vida útil muy extendida, tacto suave | Más caras, algunos perciben un tacto diferente |
Para Terminar
Y así, mis queridos amigos y amantes de la guitarra, llegamos al final de este recorrido por el fascinante mundo del cambio de cuerdas. Espero de corazón que estos consejos y experiencias compartidas os sirvan para que cada cambio sea no solo una tarea, sino un verdadero ritual de conexión con vuestro instrumento. Recordad que cada detalle, desde la elección de las cuerdas hasta el estirado final, cuenta para obtener ese sonido que tanto buscamos. ¡Mantener nuestra guitarra en óptimas condiciones es amar lo que hacemos!
Consejos Útiles que Debes Saber
1. Experimenta con Calibres y Marcas: No te quedes con lo primero que pruebes. Tu guitarra y tu estilo de tocar evolucionan, y las cuerdas adecuadas pueden potenciar ese cambio. ¡Cada cuerda es un mundo de sonido por descubrir!
2. Invierte en Herramientas Básicas: Un buen cortacuerdas y un enrollador de clavijas no solo te ahorrarán tiempo y esfuerzo, sino que protegerán tu instrumento de daños accidentales. Son pequeños gastos que valen oro a largo plazo.
3. La Limpieza Hace la Diferencia: Un minuto después de cada sesión para limpiar tus cuerdas y el diapasón prolongará significativamente la vida útil de tu juego y mantendrá el tono fresco por más tiempo. ¡Manos limpias, cuerdas felices!
4. Domina el Estirado de Cuerdas: Este paso es el santo grial de la estabilidad de afinación. No lo subestimes. Unas cuerdas bien estiradas significan menos afinaciones en mitad de una canción y más tiempo disfrutando de tu música.
5. Guarda tu Guitarra Adecuadamente: Los cambios bruscos de temperatura y humedad son los mayores enemigos de tus cuerdas y de la madera. Un estuche rígido y, si es necesario, un humidificador o deshumidificador, serán tus mejores aliados.
Puntos Clave a Recordar
Como vuestro amigo guitarrista y humilde servidor, quiero dejaros con esta idea: cuidar nuestras cuerdas es cuidar nuestra música. Hemos hablado de la preparación, la elección sabia, el desmontaje cuidadoso, la instalación precisa, el estirado paciente y el mantenimiento constante. Cada uno de estos pasos es una pieza vital en el engranaje para asegurar que vuestro instrumento siempre suene como un sueño y os acompañe en incontables melodías. ¡La pasión por la guitarra se refleja en el detalle!
Confío en que esta guía, nacida de años de experiencia y amor por las seis cuerdas, os sea de gran utilidad. Aplicando estos principios, no solo extenderéis la vida y el brillo de vuestras cuerdas, sino que también profundizaréis vuestra conexión con el arte de la guitarra. ¡Nos vemos en el próximo post con más acordes y armonías!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ¿Por qué es tan fundamental encordar correctamente la guitarra para el sonido y la afinación, y qué diferencia real puedo notar?
R: ¡Ah, la eterna pregunta que muchos subestiman! Mira, cuando encuerdas tu guitarra, no solo estás colocando unos hilos de metal o nylon; estás creando el alma vibrante de tu instrumento.
Una de las primeras cosas que yo mismo noté, hace ya unos años, es que si las cuerdas no están bien ancladas y enrolladas en las clavijas, no pueden vibrar de forma óptima.
Esto se traduce en un sonido “apagado”, sin brillo, o incluso con pequeños zumbidos molestos que nadie quiere escuchar. Lo más importante es la estabilidad de la afinación; si hay holgura o si los enrollados se superponen mal, la cuerda se deslizará milímetro a milímetro cada vez que toques, y tendrás que afinar cada dos por tres.
¡Es una pesadilla! Personalmente, he transformado guitarras con cuerdas de precio medio en máquinas de sonar increíblemente nítidas solo por cuidar este detalle.
Un buen encordado asegura que la tensión sea uniforme, que la cuerda se asiente perfectamente en el puente y la cejilla, y que cada nota que toques tenga el sustain y la claridad que se merece.
Créeme, es como darle a tu guitarra un spa de sonido.
P: ¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos los guitarristas al encordar, y qué trucos nos darías para evitarlos como un auténtico profesional?
R: ¡Uf, esta es una joya! He visto de todo en mis años de tocar y, por supuesto, he cometido muchos de estos errores yo mismo, ¡nadie nace sabiendo! El error más frecuente, y te lo digo por experiencia propia, es el exceso o la falta de vueltas en las clavijas.
Si pones demasiadas, la cuerda se enrolla sobre sí misma de forma desigual, generando puntos de tensión inconsistentes y un deslizamiento continuo. Si pones muy pocas, simplemente no tiene agarre y se desafinará al instante.
Mi truco infalible: para las cuerdas más gruesas (la 6ª, 5ª y 4ª), dos o tres vueltas bien apretadas suelen ser suficientes; para las más finas (3ª, 2ª y 1ª), entre tres y cuatro.
Otra metedura de pata común es no estirar las cuerdas. Después de colocarlas y afinarlas por primera vez, estíralas suavemente tirando de ellas hacia arriba un poco.
Verás cómo bajan de afinación. Afina de nuevo y repite esto un par de veces. ¡Es mágico para que se asienten!
Y, por favor, ¡corta el excedente de cuerda! Esos “bigotes” que sobresalen de las clavijas no solo se ven feos, sino que pueden rayarte o incluso engancharse con algo.
Un buen alicate de corte es tu mejor amigo aquí.
P: Después de cambiar las cuerdas, ¿hay alguna rutina o consejo para que la afinación se estabilice más rápido y para que las cuerdas duren mucho más tiempo?
R: ¡Claro que sí! Y te aseguro que estos pequeños hábitos te ahorrarán frustraciones y dinero. Una vez que has puesto tus cuerdas nuevas y has afinado por primera vez (recordando el truco de estirar que te conté antes), mi recomendación es tocar la guitarra intensamente durante unos 10 o 15 minutos.
No tiene que ser un concierto, simplemente rasguea, haz bending, toca acordes, lo que sea. Esto ayuda a que las cuerdas se “asienten” y se adapten a la tensión y la temperatura de tu guitarra.
Después de esa sesión, afina de nuevo. Verás que aguantará mucho mejor. Para que duren más, el secreto está en la higiene.
Cada vez que termines de tocar, y esto es algo que no me salto nunca, pasa un paño de microfibra limpio por cada cuerda para quitar el sudor, la grasa y la suciedad de tus dedos.
Esos residuos son el enemigo número uno de la vida útil de tus cuerdas, ya que las corroen y les roban su brillo. Si quieres ir un paso más allá, existen limpiadores de cuerdas específicos que hacen maravillas.
Y, por último, guarda tu guitarra en un estuche o funda cuando no la uses para protegerla de los cambios bruscos de humedad y temperatura, que también afectan a la duración y la estabilidad de las cuerdas.
¡Con estos consejos, tus cuerdas te lo agradecerán y tu guitarra sonará siempre de lujo!





